Una curiosa alianza entre el FBI y la conocida compañía estadounidense de software Adobe podría convertir al programador Dmitry Sklyarov, de 26 años, en un nuevo mártir de Internet.
Su arresto, llevado a cabo en Las Vegas la semana pasada, provocó una gran movilización online, cuyo objetivo es evitar que el joven sea condenado a 5 años de cárcel, además de tener que pagar 500.000 dólares por atentar contra los derechos de autor. Por Riccardo Staglian El delito de Dmitry Sklyarov fue llevar a la práctica su tesis de doctorado: " La seguridad de los libros electrónicos: teoría y práctica". Para ello diseñó un programa que permite violar el sistema de protección de uno de los principales dispositivos del género, el eBook Reader, de la estadounidense Adobe, y hacer lo que a uno se le antoje con él. Todo empezó hace algunos meses, mientras Sklyarov preparaba su tesis en la Universidad de Moscú, Rusia, y trabajaba en ElcomSoft, una pequeña empresa de software local especializada en la recuperación de passwords olvidados.
De la combinación de ambas actividades resultó el software que permite desactivar el sistema de protección del popular formato de libro electrónico que desarrolló y comercializa Adobe, uno de los gigantes globales del software. Como era de esperar, los ejecutivos de la empresa, que también produce los conocidos programas PhotoShop, PageMaker, Illustrator y Acrobat, reaccionaron ante la noticia. Y, tras algunos intentos de remediar el problema con artilugios técnicos, llamaron al FBI. Así fue que, el 18 de julio, un grupo de efectivos de la agencia federal de inteligencia de los EE.UU. arrestó a Dmitry Sklyarov durante una conferencia sobre seguridad informática que se llevó a cabo en Las Vegas, Nevada. ¿El cargo? Violación del estatuto Digital Millennium Copyright Act (DMCA), que desde 1998 castiga a quienes distribuyan "cualquier tecnología, producto, servicio, dispositivo, componente o pieza" que permita burlar los mecanismos de seguridad que protegen los derechos de autor. Sin embargo, las protestas que instantaneamente invadieron Internet y el anuncio de una virulenta campaña de sabotaje contra todos sus productos, hicieron retroceder a los directivos de Adobe. "No queremos llegar tan lejos", declararon, con la intención de limitar los daños que el conflicto pudiera ocasionar a su imagen. Y después pidieron la liberación del programador ruso.
Sin embargo, nada pasa al olvido por decreto. Y la forma en que se realizó el arresto y la inusitada alianza entre la compañía y el FBI amenazan a Adobe con convertir a Sklyarov en el nuevo mártir de los "piratas" informáticos. Cuando la empresa descubrió la existencia del software de ElcomSoft y comprobó el éxito que estaba teniendo en Internet, inmediatamente conminó a la compañía rusa a interrumpir su comercialización. Y además, cerró algunos sitios que, por 99 dólares, vendían el programa diseñado por Sklyarov. Luego, precisamente el 26 de junio, BarnesandNoble.com, una de las librerías online que más títulos electrónicos tiene en su catálogo, se vio obligada a suspender la venta de textos para el eBook Reader de Adobe, ya que a nadie le conviene poner en circulación libros que se pueden copiar tan fácilmente. Mientras tanto, los ingenieros de Adobe trabajaban sin descanso en una versión mejorada de su software. Pero la esperanza se apagó pronto: inmediatamente, ElcomSoft volvió a ridiculizar al fabricante californiano, al demostrar que, aún reprogramado, igualmente se podía violar sin problemas el mecanismo de protección de su dispositivo. El trabajo de Sklyarov había llamado la atención de la comunidad de programadores mucho antes de su escandaloso arresto. Y fue por eso que los expertos en seguridad lo invitaron a que expusiera en la conferencia Defcom, que se realizó en Las Vegas. Nadie se imaginaba que, el día después de su comentada intervención, en la que explicó cómo y por qué los mecanismos de seguridad de Adobe eran insuficientes, el FBI lo iría a buscar a su hotel con una orden de arresto para, luego, transferirlo a la cárcel de San José, en California. Tampoco Adobe sospechó que la reacción sería tan inmediata, aunque a nadie le llamó la atención que el movimiento a favor de la liberación de Sklyarov convocara a un buen número de asociaciones que, lideradas por la Electronic Frontier Foundation, defienden los derechos civiles en la era digital. Pronto, el ciberespacio alumbró dos sitios, www.boycottadobe.org y www.freesklyarov.org, que, hoy, son concentran las acciones que apuntan a lograr la libertad del hacker ruso.
El lunes, sin ir más lejos, se realizaron varias manifestaciones, en San José, Boston, Denver, Chicago, Seattle, Portland y Reno (Estados Unidos), y también en Moscú. Por su parte, presionada y demonizada, Adobe solicitó al FBI que suavice las imputaciones y anunció un encuentro de conciliación con la Electronic Frontier Foundation. Obviamente, a la empresa le preocupa quedar asociada a la campaña que podría terminar haciendo de un ignoto programador ruso, un nuevo héroe de Internet. Y, lo que sería aún peor para sus intereses, pasar a la historia como la creadora de un nuevo ícono libertario del tipo del célebre hacker Kevin Mitnick, quien pasó 5 años en prisión tras sustraer información a Motorola, Nokia y Sun Microsystems e ingresar a varias computadoras del sistema de defensa de los EE.UU..
Su arresto, llevado a cabo en Las Vegas la semana pasada, provocó una gran movilización online, cuyo objetivo es evitar que el joven sea condenado a 5 años de cárcel, además de tener que pagar 500.000 dólares por atentar contra los derechos de autor. Por Riccardo Staglian El delito de Dmitry Sklyarov fue llevar a la práctica su tesis de doctorado: " La seguridad de los libros electrónicos: teoría y práctica". Para ello diseñó un programa que permite violar el sistema de protección de uno de los principales dispositivos del género, el eBook Reader, de la estadounidense Adobe, y hacer lo que a uno se le antoje con él. Todo empezó hace algunos meses, mientras Sklyarov preparaba su tesis en la Universidad de Moscú, Rusia, y trabajaba en ElcomSoft, una pequeña empresa de software local especializada en la recuperación de passwords olvidados.
De la combinación de ambas actividades resultó el software que permite desactivar el sistema de protección del popular formato de libro electrónico que desarrolló y comercializa Adobe, uno de los gigantes globales del software. Como era de esperar, los ejecutivos de la empresa, que también produce los conocidos programas PhotoShop, PageMaker, Illustrator y Acrobat, reaccionaron ante la noticia. Y, tras algunos intentos de remediar el problema con artilugios técnicos, llamaron al FBI. Así fue que, el 18 de julio, un grupo de efectivos de la agencia federal de inteligencia de los EE.UU. arrestó a Dmitry Sklyarov durante una conferencia sobre seguridad informática que se llevó a cabo en Las Vegas, Nevada. ¿El cargo? Violación del estatuto Digital Millennium Copyright Act (DMCA), que desde 1998 castiga a quienes distribuyan "cualquier tecnología, producto, servicio, dispositivo, componente o pieza" que permita burlar los mecanismos de seguridad que protegen los derechos de autor. Sin embargo, las protestas que instantaneamente invadieron Internet y el anuncio de una virulenta campaña de sabotaje contra todos sus productos, hicieron retroceder a los directivos de Adobe. "No queremos llegar tan lejos", declararon, con la intención de limitar los daños que el conflicto pudiera ocasionar a su imagen. Y después pidieron la liberación del programador ruso.
Sin embargo, nada pasa al olvido por decreto. Y la forma en que se realizó el arresto y la inusitada alianza entre la compañía y el FBI amenazan a Adobe con convertir a Sklyarov en el nuevo mártir de los "piratas" informáticos. Cuando la empresa descubrió la existencia del software de ElcomSoft y comprobó el éxito que estaba teniendo en Internet, inmediatamente conminó a la compañía rusa a interrumpir su comercialización. Y además, cerró algunos sitios que, por 99 dólares, vendían el programa diseñado por Sklyarov. Luego, precisamente el 26 de junio, BarnesandNoble.com, una de las librerías online que más títulos electrónicos tiene en su catálogo, se vio obligada a suspender la venta de textos para el eBook Reader de Adobe, ya que a nadie le conviene poner en circulación libros que se pueden copiar tan fácilmente. Mientras tanto, los ingenieros de Adobe trabajaban sin descanso en una versión mejorada de su software. Pero la esperanza se apagó pronto: inmediatamente, ElcomSoft volvió a ridiculizar al fabricante californiano, al demostrar que, aún reprogramado, igualmente se podía violar sin problemas el mecanismo de protección de su dispositivo. El trabajo de Sklyarov había llamado la atención de la comunidad de programadores mucho antes de su escandaloso arresto. Y fue por eso que los expertos en seguridad lo invitaron a que expusiera en la conferencia Defcom, que se realizó en Las Vegas. Nadie se imaginaba que, el día después de su comentada intervención, en la que explicó cómo y por qué los mecanismos de seguridad de Adobe eran insuficientes, el FBI lo iría a buscar a su hotel con una orden de arresto para, luego, transferirlo a la cárcel de San José, en California. Tampoco Adobe sospechó que la reacción sería tan inmediata, aunque a nadie le llamó la atención que el movimiento a favor de la liberación de Sklyarov convocara a un buen número de asociaciones que, lideradas por la Electronic Frontier Foundation, defienden los derechos civiles en la era digital. Pronto, el ciberespacio alumbró dos sitios, www.boycottadobe.org y www.freesklyarov.org, que, hoy, son concentran las acciones que apuntan a lograr la libertad del hacker ruso.
El lunes, sin ir más lejos, se realizaron varias manifestaciones, en San José, Boston, Denver, Chicago, Seattle, Portland y Reno (Estados Unidos), y también en Moscú. Por su parte, presionada y demonizada, Adobe solicitó al FBI que suavice las imputaciones y anunció un encuentro de conciliación con la Electronic Frontier Foundation. Obviamente, a la empresa le preocupa quedar asociada a la campaña que podría terminar haciendo de un ignoto programador ruso, un nuevo héroe de Internet. Y, lo que sería aún peor para sus intereses, pasar a la historia como la creadora de un nuevo ícono libertario del tipo del célebre hacker Kevin Mitnick, quien pasó 5 años en prisión tras sustraer información a Motorola, Nokia y Sun Microsystems e ingresar a varias computadoras del sistema de defensa de los EE.UU..





























0 comentarios:
Publicar un comentario